Como introducción, podríamos definir un sofá a la medida como un producto artesanal o hecho a mano.
A diferencia de una fabricación industrial, con patrones, moldes o plantillas, que conlleva una fabricación en cadena o en serie.
Un diseño hecho a medida, como un sastre

El diseño a medida hace que el sofá se pueda ajustar como un guante para uno o varios clientes concretos, del mismo modo que trabaja un sastre, una modista o un ebanista.
Llegando a realizar un producto único y exclusivo, en el cual el cliente interviene y decide todos los aspectos relacionados con el proceso y diseño de una infinidad de características.
Largo, alto, fondo totales. Altura, fondo y densidad de sentada. Altura, diseño y densidad de respaldos. Diseño, ancho, alto y densidad de brazos. Diseño, alto, ancho y acabado de patas, etcétera.
Mecanismos a la libre elección

Asimismo, mecanismos y complementos a la libre elección de cada cliente.
Mecanismos tales como:
- Relax manual
- Relax eléctrico
- Extensible con guía
- Extensible frontal con rueda
- Mecanismo sofá cama
- Cabezales abatibles interiores
- Arcones con sistema hidráulico
Complementos exclusivos

Y complementos, como por ejemplo:
- Brazos con interior arcón
- Asientos con interior arcón
- Brazos con mesa plegable
- Brazos con mesa con alas
- Equipo de música y sonido adaptado
- Enchufe USB
- Lámpara USB
- Posavasos
Una vez finalizado el proceso de fabricación, el cliente obtiene no solo todas las medidas que se ajustan a su espacio y comodidad, sino también diversos mecanismos y complementos que, de forma opcional, le permiten disfrutar de un sofá muy exclusivo.
La calidad de las materias primas

Otra de las ventajas de realizar un sofá artesanal es la calidad de las materias primas, y su durabilidad y longevidad.
No se realizan sofás a medida, personalizados y exclusivos sin contar con una materia prima de la mejor calidad: estructura de madera, bastidor de muelles, goma HR, fibra hueca siliconada o tapicería de alta gama.




